Cómo empezar desde 0 una búsqueda de empleo

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Cuando nos quedamos sin trabajo, la gran mayoría de nosotros empezamos una búsqueda de empleo desde 0.

En este artículo vamos a ver qué elementos debemos tener en cuenta para comenzar un proceso de recolocación con buen pie.

En primer lugar, hay que señalar que la pérdida del empleo es un tema que no se aborda en las escuelas y universidades. La asignatura «despido y búsqueda de empleo» simplemente no existe.

Además, cuando estamos con trabajo no disponemos del tiempo suficiente para dedicarnos a estas cosas, y si tenemos tiempo ¿para qué estar preparados por si algún día perdemos el puesto?

La cuestión es que, tarde o temprano acabamos en la calle. Da igual las razones que motivaron la salida: entramos en un ERE, se amortizó nuestro puesto, cerró la empresa, la absorbieron, se fusionó, no le caíamos bien al jefe…La realidad es que ahora, toca ponernos las pilas. Ahora toca empezar la búsqueda desde 0. Ahora toca ponernos en modo sabueso.

A la caza desde 0 de un nuevo puesto de trabajo

Ante esta situación, nuestro olfato nos dice lo que tenemos que hacer. Y empezamos a olfatear siguiendo un rastro. Todos el mismo.

Lo primero que hacemos es un currículum; o actualizamos el que tenemos. Luego lo empezamos a circular a diestro y siniestro.

Por supuesto, lo colgamos en LinkedIn, el astro rey. Lo enviamos a las consultoras de selección, a head-hunters, a las empresas de reclutamiento, a los contactos.

Aunque no quepa del todo bien, lo incrustamos en los portales de empleo más habituales, los generalistas o los más específicos. También rellenamos los formularios que nos proponen.

Una vez hecho esto, nos mantenemos a la espera y aguardamos sigilosamente hasta vislumbrar una presa sobre la que podernos abalanzar.

Esta estrategia cinegética está muy extendida. Sin embargo, por regla general, da unos resultados un poco exiguos. Puede que hasta nulos. ¿Será que somos demasiados depredadores tras la misma pieza?

Cómo empezar desde 0 una búsqueda de empleo

Cualquier proceso de recolocación, sobre todo en personas que han superado la mediana edad, necesita de una primera fase de preparación.  Se requiere para salir con ciertas garantías de éxito al mercado laboral.

La experiencia de cualquier profesional que ha desarrollado una trayectoria extensa permite analizar a fondo cómo se puede aprovechar todo ese bagaje para ser más eficientes en la búsqueda de un nuevo emplazamiento.

De hecho, la mayoría de nosotros cuando hemos tenido que diagnosticar la viabilidad de un proyecto hemos recurrido a un análisis previo. Os acordáis del análisis DAFO ¿no?

El análisis es la mejor forma que tenemos de acometer cualquier propósito: un proyecto industrial, la viabilidad de un negocio, una estrategia de inversión, una crisis con la pareja. Todo se mejora con el análisis y, por supuesto también mejora la forma que tenemos de afrontar una búsqueda de empleo.

¿Qué hace falta para hacer un análisis de este tipo? Muy sencillo. Para cualquier análisis de este tipo hace falta pensar. Pensar antes de emprender la acción.

Bien, pues vamos a pensar. Para ello, vamos a utilizar una frase que me encanta y se utiliza en ingeniería. Dice así: “no hay ninguna estructura más fuerte que sus fundamentos”.

Ahora os pregunto. ¿os habéis planteado alguna vez cuáles son vuestros fundamentos para lograr una recolocación satisfactoria en el mercado laboral? 

Mucho antes de redactar un currículum o de hacer un perfil en LinkedIn, de mover ficha y empezar una búsqueda sin ton ni son, es preceptivo hacer un trabajo previo de reflexión. Una reflexión que nos debe llevar a establecer cuáles son los parámetros de nuestra búsqueda. Unos parámetros que se van a convertir en nuestro GPS particular, el que nos va a orientar hacia nuestro destino profesional.

Los parámetros de recolocación

Los principales parámetros que debemos tener en cuenta para construir ese GPS que nos va a guiar en nuestra búsqueda son:

Tipo de proyecto

Lo primero que debemos establecer es si queremos un proyecto de continuidad, de cambio o de ruptura para nuestro futuro. ¿Queremos seguir haciendo lo mismo que veníamos haciendo hasta la fecha? o ¿Queremos cambiar de sector o tal vez de función? o ¿Queremos dedicarnos a otra cosa totalmente diferente a lo que veníamos haciendo?

Todas estas cuestiones hay que resolverlas antes de iniciar cualquier proceso de reinserción laboral. Es la forma de no marear la perdiz y establecer una búsqueda con foco, con criterio.

Movilidad geográfica

¿En qué zonas estoy dispuesto a trabajar? Antes de ponernos en acción hay que delimitar el coto de caza. Se trata de establecer los diferentes escenarios futuros donde estoy dispuesto a moverme. De esta manera, centramos nuestra búsqueda y no nos dispersamos.

Sector de Actividad

La mayoría de nosotros podemos trabajar en varios sectores. A pesar de ello, es mejor si hacemos un listado por orden de preferencias. Cada sector tiene sus peculiaridades y pretender entrar en un sector diferente del que veníamos puede no ser la mejor opción. Otras veces sí puede resultar interesante explorar otros sectores diferentes del que venimos.

Tipo de función

De igual manera, hay que establecer un orden para la función que me gustaría tener en mi nuevo puesto.

Características de la empresa

Se trata de estipular las características estructurales de la empresa: dimensión, facturación, plantilla, proyectos, etc.

También puede resultar relevante pensar acerca de las características de tipo humano: clima laboral, estilo de dirección, flexibilidad, planes formativos, etc.

Competencias

Debemos tener claramente establecidas todas nuestras competencias: las técnicas y las personales. Esta es nuestra mejor munición para cuando tengamos que afrontar una entrevista con un posible empleador. Por ejemplo, si aspiramos a un puesto directivo tendremos en cuenta las competencias que tengan que ver con la dirección y el desarrollo de personas, el liderazgo o el trabajo en equipo, entre otras.

Conocimientos

¿Qué puedo aportar a la nueva empresa en cuanto a los conocimientos que atesoro? Informática, idiomas, conocimientos técnicos, conocimientos del sector, del mercado, de la competencia.

Puntos fuertes y áreas de mejora

¿En qué destaco más? ¿qué es lo que más me cuesta? Pensar en estas cuestiones nos va a dar una visión de nosotros mismos mucho más amplia. Con este análisis podemos explotar aquello que sabemos hacer mejor y poner hilo a la aguja para mejorar nuestros puntos flacos.

Valores y metas

Tener un alto grado de conocimiento sobre nuestros gustos, intereses y motivaciones nos va a ahorrar muchos problemas en el futuro. Nuestros valores son nuestra seña de identidad y es muy difícil renunciar a ellos, dediquemos a lo que nos dediquemos. Por ese motivo, hay que reflexionar acerca de ellos antes de buscar un nuevo emplazamiento y ser lo más fieles posibles a lo que realmente nos mueve por dentro.

Logros profesionales

Hacer un buen inventario de logros es una tarea ineludible que también hay que hacer antes de todo. Antes de redactar un currículum, antes de hacer un perfil de linkedIn, antes de gestionar nuestra red de contactos es perentorio pensar acerca de todos esos éxitos que hemos cosechado como profesionales. Sin duda, elaborar ese listado va a potenciar nuestra candidatura. Una herramienta muy útil de autoconocimiento que, junto con los anteriores parámetros, nos deja preparados para salir a la caza del nuevo empleo.

De caza mayor

Empezar una búsqueda de empleo desde 0 requiere tener muy presente todos estos parámetros. Unos factores que nos van a permitir elegir mejor el próximo paso a dar. Los que nos van a aportar aplomo y seguridad en la búsqueda. Es la mejor forma de prepararnos para salir de caza mayor.

De esa manera, mejora nuestro olfato, se afina nuestro oído. Todos nuestros sentidos se agudizan. Ponemos el foco donde toca y minimizamos los errores típicos que se suelen cometer cuando abordamos una búsqueda sin sentido.

Un método de caza eficaz. Un arte cinegético que nos permite ser más eficientes en nuestro cometido. La forma de estar en mejores condiciones para capturar la pieza deseada.

Carlos Girona es consultor de carrera

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