¿Qué pueden hacer tus logros profesionales por ti?

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Los logros profesionales pueden hacer mucho por ti, si te encuentras en búsqueda de un nuevo puesto de trabajo.

Hay que ser conscientes de que cuando estamos buscando empleo estamos sometidos a un proceso de venta. Un proceso de venta donde nosotros somos el producto y la empresa que nos tiene que contratar el cliente.

Evidentemente, no somos un producto como tal, sino que lo que vendemos, en realidad son unos servicios profesionales. Lo que queremos es que alguien nos los compre.

De hecho, nosotros mismos, cuando vamos a comprar algo importante, analizamos a fondo los productos antes de tomar la decisión de compra. Todos los bienes y servicios tienen unas características y unas prestaciones que los diferencian unos de otros. Nosotros elegimos el producto en función de ellas. Las que nos satisfacen más.

En un proceso de contratación ocurre de igual forma. La empresa nos elegirá en función de nuestras características (por ejemplo, las competencias técnicas, personales o conductuales) y de nuestras prestaciones, es decir, por nuestras capacidades de conseguir objetivos.

Una forma de demostrar que tenemos esas capacidades es mediante los logros profesionales. Lo que ocurre es que estos son difíciles de detectar en una entrevista de selección. Entre otras cosas, porque no se destina el tiempo suficiente para investigar a fondo al candidato. Así que, haremos bien si facilitamos la labor al entrevistador.

La mejor manera de hacerlo es reflexionando con anterioridad acerca de esos logros.

Y hay que hacerlo porque esas realizaciones representan una garantía para la empresa. Por lo tanto, preferirá contratar a un candidato que pueda demostrar que consiguió éxitos con anterioridad, que a otro que no los tuvo.

El razonamiento es bien simple: si hemos conseguido algo positivo en el pasado podremos repetir nuestra hazaña en el futuro, esta vez, en la nueva empresa.

Los seleccionadores se pirran por los currículos orientados al logro. Con su lectura pueden comprobar rápidamente y con datos demostrables que el candidato tiene las competencias que buscan. Los logros indican lo que cada uno puede brindar a su nuevo empleador. Así de fácil.

Aunque parece una cosa obvia, en realidad muy pocos profesionales hacen con profundidad el ejercicio de pensar en esos éxitos conseguidos. En general, se realiza de forma muy somera, sin profundizar ni prestar la suficiente atención.

Casi nadie hace un buen currículum con logros potentes. Generalmente, porque nos da pereza estrujarnos la sesera o porque nos da palo escribir acerca de nosotros mismos.

Sin embargo, el análisis de logros es una tarea muy importante. Los profesionales que lo hacen tienen muchas más probabilidades de que su búsqueda acabe en algo positivo.

Los logros, es cierto, pertenecen al pasado, pero nos pueden propulsar al empleo futuro. Lo malo es que para obtenerlos hay que hacer ese esfuerzo de reflexión. Hay que hacer un trabajo de volver al pasado. Hay que detectar los hechos más significativos de nuestras carreras. Y eso requiere de tiempo y de ganas de hacerlo.

Lo bueno de esta historia es que todas las personas tenemos logros. Desde el joven recién salido de la universidad hasta un Director General. Porque el estudiante ¿en qué era mejor en matemáticas o en literatura? ¿trabajaba mejor solo o en grupo? Es decir, los logros pueden obtenerse en áreas muy diversas. No hace falta tener una carrera brillante para disponer de logros.

Sin embargo, como hemos dicho, muy poca gente conoce con claridad sus propias realizaciones. Acostumbramos a acordarnos más de los errores y de las pifias cometidas que de los aciertos.

Los logros profesionales son la joya de nuestra corona. Nos dan caché, prestigio, estatus. Por eso, nos pueden ayudar, y mucho, en nuestro proceso de recolocación. Porque el puesto de trabajo puede perderse, pero los logros, queridos amigos míos, son imposibles de perder. Nos pertenecen y nadie nos los puede negar.

Además, los logros no tienen fecha de caducidad. Cualquiera que los haya conseguido en su trayectoria, aún los sigue teniendo. Y no podemos reducir su número, más bien al contrario, podemos incrementar la base de logros a medida que va pasando el tiempo.

Redactarlos en el currículum es sencillo. Para eso, simplemente los tenemos que tener bien pensados de forma previa.

La mejor metodología que conozco para su correcto redactado es la técnica Problema-Acción-Resultado (P.A.R.). En primer lugar, pensamos en la problemática que teníamos que resolver, luego en las acciones que llevamos a cabo y, finalmente, en el resultado obtenido.

Con este método se puede construir un buen inventario de logros. Unos logros que podremos utilizar para redactar mejores currículums, dar potencia a nuestras cartas de presentación y construir mejores discursos para afrontar las entrevistas de selección con mayor éxito.

Cuanto más cuides a tus logros, más cuidaran ellos de ti. Por ese motivo, piensa en tus logros. Cuídalos. Ellos harán lo propio por ti.

Carlos Girona es consultor de carrera

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